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4 de septiembre de 2010

Una casa para que jueguen los niños

 

luz 01

Llevaban unos años detrás de la casa que Justo estaba rehabilitando.

Cuando entré allí por primera vez, tuve una buena sensación, una casa de arquitectura popular que se había conservado bastante bien, gracias a una intervención  respetuosa con su esencia.

Sin embargo la casa tenía un aire de tristeza, quizá porque no estaba terminada y de las paredes emanaba un color  avainillado que daba esa impresión de tristeza.

Raúl y Pilar habían soñado vivir en esa casa juntos, pero las circunstancias de su vida habían cambiado(la separación de la pareja) y la casa sería la casa de Raúl, donde jugaran los niños.

Pensé entonces que lo más sencillo y eficaz en ese momento era intervenir en el color de la vivienda, adecuarlo a las circunstancias de vida de Raúl y sus hijos.

El color tenía que vibrar con la casa y con sus habitantes,en sintonía con todo el amor necesario que se desplegaría en esta nueva etapa.

El trabajo en esta casa ha sido para mi una experiencia nueva diría, por un lado he sentido libertad para proponer y por otro lado sentía que la propia casa me invitaba a implicarme en su transformación.

Trabajar para un amigo es muy difícil, pero a su vez muy reconfortante. Hemos compartido muchos momentos juntos en esta casa, de trabajo , de reflexión, de juego, de íntima amistad junto al fuego. Algo de lo que estoy agradecido.

Nuevos proyectos han nacido en ella, proyectos de transformación y de una mayor toma de conciencia.

Quizá la luz , el color , el fuego, la madera, la piedra, la tierra, sus materiales nobles, su historia pasada, sus antiguos moradores, hayan  confluido aportando una nueva forma de energía, ayudando a la vida.

 

FICHA Y FOTOGRAFÍAS

 

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15 de agosto de 2010

Una escalera al cielo y el árbol de las mutaciones

 

          P1130841 el árbol

María José y Juan Carlos me invitaron a su casa un día de febrero de 2008 , para charlar sobre las posibilidades de poder independizar el gabinete de María José de la vivienda familiar. Al llegar a su casa vi una placa que rezaba Buenosaires.

Ellos pasaban por un momento difícil, pero tenían en claro poder mejorar la convivencia con la independencia de los espacios y aportando la idea de ligereza y no perder la luz en el interior del espacio de terapias. En una salita de la planta alta donde conversamos, me contaron de su experiencia de vida como emigrantes en Suiza, nos sentamos alrededor de una mesa de dibujo antigua, que ellos conservan de aquella época. Los hijos ya grandes hacen su vida de estudiantes. Juan Carlos es maestro en el colegio donde cursa infantil, mi hijo pequeño Pablo. Muchas veces cuando voy a Segovia me lo cruzo por las mañanas yendo a clase en su bicicleta. María José es quiromasajista y una experta en terapias alternativas.

Durante un tiempo fue muy importante la idea de incorporar el color a los cristales de la escalera, hasta que charlando una mañana con Mariano, después de ver un catálogo de su obra en cristal y murales cerámicos, lo propuse para el diseño de un elemento divisorio en la casa. La idea de Mariano fue bienvenida y sintonizó rápidamente con las ideas y el sentir de la pareja.

Luego todo lo demás fluyó fácilmente, con sus tiempos, Javier de Andrés realizó las estructuras de acero, tanto interior como exterior y Mariano Carabias trabajó con la arena en los cristales para plasmar este árbol de las mutaciones inspirado en los trigramas del I Ching y en la luz de su filosofía.

 

Ficha y Fotografías