5 de mayo de 2012
La casa de la calle Olleros
24 de marzo de 2012
Cuaderno de apuntes 1995.
En Semana Santa de 1995 alquilamos un pequeño apartamento en Cabo de Gata, Almería. Esa primera visita sería el inicio de una serie de viajes por ese Parque Natural. Viajes que me descubrieron una naturaleza y una tierra que siempre me conmueven.
Fuimos con Horacio, que todavía no había cumplido su primer año. Un cuaderno de notas, unos crayones Caran D`ache, que todavía conservo, una lapicera de cartucho con tinta negra, un lápiz 3b y un pincel. Los hice a la hora de la siesta, o muy temprano por la mañana.
Los dibujos los encontré el viernes pasado en una caja entre libretas y cuadernos de obra.
21 de febrero de 2011
Terraza de verano
Llegué a Madrid a finales de abril de 1990. traía en la maleta la ilusión de encontrar un lugar para trabajar como arquitecto. Esos primeros días fueron cruciales. La toma de contacto, las entrevistas, ir reconociendo poco a poco el terreno.
Una tarde lluviosa de primavera , por recomendación de mi hermano, fui a visitar al arquitecto Alejandro de la Sota en Madrid, buscando en su experiencia de antiguo profesor de la Escuela de Arquitectura, un consejo, una palabra que me orientara. Llegué a su estudio, encontré la puerta entreabierta, dudé un momento y entré, encontré allí al viejo profesor, caído en el suelo, lo ayudé a incorporarse y sentarse en su butaca, me agradeció con una mirada cálida de sus ojos claros a través de sus lentes. Al instante llegó Juan, uno de sus hijos, fotógrafo amigo de mi hermano, preocupado por su padre, que se había escapado solo al estudio.
El estudio, un lugar soñado, mesas de dibujo con planos, rollos de dibujos, alguna maqueta, todo bañado con una luz suave del norte, y ese olor a papel de copias heliográficas que los arquitectos conocemos bien.
Alejandro de la Sota me dedicó casi una hora, nos tomamos un té y se dispuso mas bien a escucharme que a aconsejarme.
Pensándolo bien, seguramente ese fue el mejor consejo, prestar atención a tu interlocutor, escucharle.
Volví al refugio de La Granja, que era la buhardilla de mi hermano donde me había acogido. De la necesidad interior de ir adaptándome, ir “escuchando” lo que el lugar tenía que contarme, surgieron una tarde estos pequeños bocetos de una terraza para el verano, en la trasera del antiguo Hotel Europeo, vecino a la calle Verderones, que era donde vivía.
Fue como un ejercicio de “escuela” . Nunca lo presenté a nadie, se quedó guardado en mis carpetas, hasta que hoy me acordé de él, en la víspera de un viaje a Buenos Aires.
21 de octubre de 2010
Catedral de Segovia
En la misma carpeta está este boceto al pastel de la Catedral de Segovia, es del invierno de 1990, a pocos meses de vivir aquí. Me compré una pequeña lata de pasteles grasos, casi para uso escolar, y con un cartón debajo salí unas tardes a bocetar, Mucho tiempo libre y poco dinero para gastar. Por la noche volvía a la pensión y durante el día después de trabajar, cuidaba niños, o paseaba por la ciudad recorriendo sus rincones como si todavía fuese un turista.
Creo que por el frío desistí pronto, las manos se me agarrotaban .
Bocetos de toma de contacto con la luz y el color de la ciudad.
20 de octubre de 2010
Segovia
Esta tarde me topé con una carpeta de dibujitos, y apareció este boceto, doblado, que utilicé algún tiempo como tarjeta de presentación. No tiene fecha, pero podría ser de 1994. Representa el perfil del recinto amurallado de Segovia, visto desde el mediodía. Está hecho de memoria , es por eso que es casi una mancha de color.
En aquella época no conocía tan bien la ciudad como ahora, y casi no había intervenido en obras dentro del recinto amurallado. El color, la luz de la ciudad, su perfil casi de nave en el océano de Castilla, la magia de sus calles y patios, sus rincones, hacen que uno se enamore del lugar.
En 1982 estuve por primera vez paseando por sus calles, y aunque la ciudad era mas provinciana y su arquitectura más desvencijada, dejó en mi alma plantada la semillita para volver. Y mira por dónde que ha sido mi destino de emigrante lugar donde eché raíces.